Entrevistas a Keira Knightley

Keira Knightley

Beatrice Sartori. El Mundo

Keira Knightley (Teddington, Inglaterra; 1985) parece hecha para intepretar a la resolutiva señorita Elizabeth Bennet, la heroína de ‘Orgullo y prejuicio’. Diminuta y delicada, con la apariencia de una frágil muñeca de porcelana, la actriz revelada como Jules en ‘Quiero ser como Beckham’ esconde una tenacidad y un tesón a prueba de Hollywood.

Mientras rueda dos nuevas entregas de ‘Piratas del Caribe’, ha hecho un alto para hablar de la película que, aunque constituye la enésima adaptación del clásico feminista de Jane Austen, ha sido proclamada como la mejor jamás realizada. La nominación de Keira al Oscar por este trabajo subraya que ha nacido una estrella.

PREGUNTA.- ¿Por qué una historia escrita en 1797 mantiene tanta actualidad?

RESPUESTA.- Tiene su lógica. Se trata de la lucha de un puñado de chicas que deben pelear por su corazón, su felicidad y su puesto en la sociedad cuando sólo se espera de ellas que protagonicen matrimonios de conveniencia. ¡Y lo tienen difícil, porque poseen la clase requerida, pero no el patrimonio! Así que les espera la peor de las maldiciones: convertirse en solteronas, considerado entonces una peste social.

P.-¿Hay algo de Elizabeth en Keira?

R.- Mucho, mucho. A veces, a mi pesar, porque me busco problemas… Soy independiente y fuerte, aunque a menudo flaqueo cuando siento dudas. También tengo defectos, como Elizabeth, porque soy humana. Ésa es la grandeza del libro: cualquier mujer de cualquier época se ve reflejada en él, aunque su peripecia ocurra a finales del siglo XVIII.

P.- A sus 20 años, y pudiendo elegir los proyectos que se le ofrecen, veo que sigue viajando con su madre, Sharman MacDonald.

R.- Es lo mejor que me ha podido pasar. El hecho de que escribe teatro le permite disponer de su tiempo y ayudarme cuando me siento sola, sobre todo en Los Ángeles. Europa no es tanto problema para mí. Cuando viajo, lo que más me gusta es salir y explorar… Desde que soy conocida, me resulta cada vez más difícil. Y es cuando ella viene a rescatarme de esa sensación de pasar demasiado tiempo en habitaciones de hotel.

P.- Lleva actuando desde niña, dejó el colegio a los 16 y jamás ha tomado clases de interpretación. ¿Siempre lo tuvo tan claro?

R.- Desde muy pequeña. Mi hermano Caleb siempre me cuenta que cuando yo tenía tres años les exigí a mis padres que contrataran un agente que me representara. Soy autodidacta, me apasiona la ciencia política que estudio por libre y, cuando anuncié en casa que iba a dejar el colegio, mis padres respiraron con alivio. En cuanto a las clases de arte dramático, no las tomé por una sencilla razón: estaba demasiado ocupada trabajando.

P.- Su carrera está siendo una de las más meteóricas que se recuerdan. ¿Lo achaca a la suerte?

R.- ¡Sí, sobre todas las cosas! Hasta hace nada, no pude escoger. Esta película, junto con ‘The Jacket’ y ‘Domino,’ ha constituido mi primera opción personal. Y mucho se lo debo a Johnny Depp, que insistió en que me hicieran una audición para ‘Piratas del Caribe’. Sin él, no hubiera sido posible. Y, bueno, está el otro lado de la moneda: al elegir, el riesgo que tienes de cometer equivocaciones es más grande. Y te corroe el pensar «¿habré hecho la eleccción correcta?». Esa duda te puede llegar a matar.

P.- Hace poco confesó que no se consideraba todavía actriz. ¿Sigue manteniendo esa opinión?

R.- Me estoy empezando a hacer a la idea de que lo soy, pero no me siento todavía a gusto cuando digo esto. Si alguna vez se me da la ocasión de hacer en teatro Electra, o de ser Leonor de Aquitania en ‘El león en invierno’, y salgo airosa, lo podré decir sin sentir sofoco. Ahora, es todavía un poco pronto.

P.- En seguida la veremos en ‘Domino’, como la modelo devenida en cazarrecompensas Domino Harvey, que falleció hace unos meses, parece ser que de una sobredosis…

R.- Esta película me causa dolor por su precoz muerte, que fue el capítulo final de una pulsión autodestructiva. Para mí, también ha supuesto demostrar que soy algo más que mi físico. Me ha permitido llevar un pelo horrendo, sangre por el cuerpo y decenas de contusiones y heridas. Me he sentido uno de los muchachos más de la película, que siempre ha sido uno de mis sueños, porque de niña yo era un verdadero chicazo. Pregunte a los vecinos (risas).

P.- En otro orden de cosas, ha sido elegida la mujer más deseada del Reino Unido por la revista ‘Tatler’ y la más sofisticada por el mensual ‘Glamour’.

R.- ¡Oooooooooooh, eso! No soy consciente de esas cosas. Afortunadamente, me paso el tiempo trabajando, algo que me sirve de aislante frente a la vanidad.

P.- ¿Se considera una adicta al trabajo?

R.- Sí, sin duda ninguna. Pero el problema es que adoro absolutamente mi trabajo, me apasiona. Y lo que más me provoca es que alguien insinúe que hay algo que no puedo hacer. Entonces, pongo toda mi alma en ello y nadie me puede parar. Hay días en los que me doy miedo a mí misma por mi tozudez.

P.- Por favor, confiese alguno de sus secretos de belleza.

R.- El mayor de todos, dormir. Y regresar a casa, organizar una cena con amigos y estar contando cotilleos y cosas sin importancia toda la noche. Te deja como nueva.

P.- Hasta ahora, ¿cuál considera que es su mayor triunfo?

R.- Sin duda, combatir mi dislexia, algo que me torturó desde niña. Respecto a mi carrera, el día en que alguien me ofrezca un papel como el de Maggie en ‘La gata sobre el tejado de zinc’… Entonces, cantaré victoria.


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