Lady Catherine de Bourgh

Tía de Fitzwilliam Darcy y Georgiana, y patrona de Collins. Es egocéntrica, orgullosa y la modestia no está entre su extensa (que diría ella…) lista de virtudes. Nadie tiene más gusto que ella. No toca ningún instrumento, pero si lo hubiera hecho hubiera sido una gran intérprete. En resumen: Lo que hace, lo hace a la perfección y lo que no hace, lo haría a la perfección en el caso de que lo hiciera ¡No ose contradecirla!
Mantiene una tensa conversación con Elizabeth para averiguar si en efecto, se ha comprometido con su sobrino, ante la negativa de Lizzy, intenta hacer que ésta prometa no aceptar nunca una proposición de su sobrino.

portrait_louisa_mackay_daught_hi.jpg Louisa Mackay de Henry Raeburn

gainsborough.jpg Thomas Gainsborough*

*Thomas Gainsborough es un pintor inglés que muere en 1788, está demasiado alejado del tiempo en el que se escribe (y no digamos del que se publica) Orgullo & Prejuicio, pero este retrato era uno de los preferidos por personas a las que consulté para elaborar las fichas de personajes, les enseñaba varios retratos y no eran capaces de ver casi a ningún personaje, excepto “A Lady Catherine, sin duda, es clavada…” en este retrato. Así que haré una excepción… Y también el retrato de su hija, Anne, es de Gainsborough, ya que no encontré ningún otro retrato de una chica joven, vestida de negro y que pudiera pasar por algo enfermiza…

Anne de Bourgh

Hija de Lady Catherine y prima de Fiztwilliam Darcy y Georgiana. Es de constitución enfermiza. Su madre desea que se case con Darcy.

gainsb17.jpg Margaret, hija del artista. Thomas Gainsborough

––¡Ay! ––suspiró la señora Bennet moviendo la cabeza––. Está en mejor situación que muchas otras jóvenes. ¿Qué clase de muchacha es? ¿Es guapa?

––Es realmente una joven encantadora. La misma lady Catherine dice que, haciendo honor a la verdad, en cuanto a belleza se refiere, supera con mucho a las más hermosas de su sexo; porque hay en sus facciones ese algo que revela en una mujer su distinguida cuna. Por desgracia es de constitución enfermiza, lo cual le ha impedido progresar en ciertos aspectos de su educación que, a no ser por eso, serían muy notables, según me ha informado la señora que dirigió su enseñanza y que aún vive con ellas. Pero es muy amable y a menudo tiene la bondad de pasar por mi humilde residencia con su pequeño faetón y sus jacas.

––¿Ha sido ya presentada en sociedad? No recuerdo haber oído su nombre entre las damas de la corte.

––El mal estado de su salud no le ha permitido, desafortunadamente, ir a la capital, y por ello, como le dije un día a lady Catherine, ha privado a la corte británica de su ornato más radiante. Su Señoría pareció muy halagada con esta apreciación; y ya pueden ustedes comprender que me complazco en dirigirles, siempre que tengo ocasión, estos pequeños y delicados cumplidos que suelen ser gratos a las damas. Más de una vez le he hecho observar a lady Catherine que su encantadora hija parecía haber nacido para duquesa y que el más elevado rango, en vez de darle importancia, quedaría enaltecido por ella. Esta clase de cosillas son las que agradan a Su Señoría y me considero especialmente obligado a tener con ella tales atenciones.


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