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Releyendo a Jane Austen (Diana P. Morales. Yo Mujer. Agosto/Septiembre 2008)

Diana P. Morales
Enlaces originales a los dos artículos: Releyendo a Jane Austen I/Releyendo a Jane Austen II

Hace poco compré un ejemplar de Orgullo y Prejuicio, de Jane Austen. Por supuesto, para una relectura (la quinta si no recuerdo mal).Ésta vez comprado -y sellado con mi novísimo ex-libris, que he estrenado con él- pues las anteriores lecturas habían sido a ejemplares prestados. Todo porque el otro día me volvieron a entrar ganas de leerlo, y me di cuenta de que no tenía mi propio ejemplar (¡sacrilegio!). Me hice con él el mismo viernes, y nada más llegar a casa empecé a leer; llegué hasta el capítulo 45, y entonces lo dejé para escribir este post.

Todo el mundo tiene sus autores favoritos, y creo que cualquiera que me conozca un poco sabrá que Jane Austen está en los primeros lugares de mi lista. Es una gran narradora y creadora de personajes; sus novelas se desbordan en ambientes minuciosos, y en detalles sutiles. Es la autora para la que se inventó la palabra ironía.

Todo compendio de grandes obras literarias de la historia tiene una novela suya; un honor difícil de alcanzar en esta sociedad en la que -ineludiblemente- se minusvalora a las novelas escritas por mujeres, con protagonistas mujeres y de temas relacionados con sentimientos. Existe el prejuicio de que toda novela con esas características es una “novela femenina” o “novela para mujeres”, lo cual (irracionalemente) rebaja su calidad a ojos de la comunidad literaria, y provoca que la mayoría de los lectores masculinos no se acerquen a autoras como ésta.

Austen, sin embargo, ha obtenido el beneplácito del mejor crítico que existe: el tiempo.

Los libros universitarios, o ensayos sobre ella destacan sus cuidadísimos ambientes; el fino tacto de su prosa; el preciso retrato de la sociedad de su época. Yo me centro en otro de sus logros: los diálogos.

Los diálogos de Jane Austen tiene el ritmo rápido y ágil de la buena comedia. Ni una sola frase se deja al azar; son una radiografía de cada personaje y del tiempo en el que les ha tocado vivir. Son irónicos, por supuesto (esto no hacía falta ni decirlo), agudos y mordaces como sables. Si Austen hubiera vivido en la primera mitad del s.XX, habría trabajado como dialoguista para los guiones Ernst Lubistch, o para Billy Wilder.

Sus adaptaciones a la pantalla deben ser de las pocas adaptaciones literarias en las que el 90% de los diálogos de la película son, efectivamente, extraídos del libro. Dejo un ejemplo, y próximamente continúo con otra de las cimas de Jane Austen en Orgullo y Prejuicio: la invención del moderno personaje femenino en la literatura.

Extracto de Orgullo y Prejuicio, capítulo 20:

(Elizabeth Bennet, joven protagonista de la novela, acaba de rechazar la proposición de matrimonio del viscoso señor Collins; su madre, la sra. Bennet, se ha enfadado con ella e insta al padre a que la reprenda; el señor Bennet accede a ello.)
La señora Bennet tocó la campanilla y se convocó a la señorita Elizabeth a la biblioteca.

-Ven aquí, hija mía-exclamó su padre al verla aparecer- Te he mandado llamar por un asunto importante. Tengo entendido que el Señor Collins te ha hecho una proposición matrimonial ¿Es eso cierto?

Elizabeth respondió afirmativamente.

-Muy bien y tú ¿has rechazado ese ofrecimiento?

-Así es, señor.

-Muy bien, ahora llegamos a lo más importante. Tu madre insiste en que aceptes ¿No es así, señora Bennet?

-Así es, o de lo contrario no volveré a verla nunca más.

-Tienes ante ti una triste disyuntiva, Elizabeth. A partir de hoy serás una extraña para uno de tus padres: tu madre te repudiará si no te casas con el señor Collins y yo te repudiaré si te casas con él.

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Elizabeth Bennet y el moderno personaje femenino.Tras el post anterior -Releyendo a Jane Austen (1)- y después de un deprimente repaso a lo que han sido los personajes femeninos en siglos de literatura (en mi blog), llegamos a Elizabeth Bennet, protagonista de Orgullo y Prejuicio, de Jane Austen.

Si bien puede que no sea el primer personaje femenino moderno -no los conozco todos, claro está- sin duda fue de los primeros. La novela fue escrita a principios del siglo XIX y Elizabeth es, sin duda, el personaje más completo de todos. ¿Por qué moderno? Para empezar, rompe todos los estereotipos que habían puesto sobre el tapete la mayoría de los personajes “mujeres” en la literatura. Ante todo, lo que destaca de Elizabeth, es, sin duda, su inteligencia y su agudo ingenio que demuestra en cada diálogo.

Como prometía en el post anterior, extraigo como ejemplos trozos de diálogos de la novela:

(Extracto del capítulo 6: En un baile del capítulo 3, Darcy ha rechazado bailar con Elizabeth, y ahora un vecino -Sir William- insiste a Darcy para que invite a una Elizabeth aún molesta por la afrenta anterior)

-Señor Darcy, permítame que le presente a esta joven como excelente pareja de baile. no podrá usted negarse, estoy seguro, teniendo delante tanta belleza -y, tomando su mano, Sir William se la habría cedido al señor Darcy (quien, aunque extraordinariamente sorprendido, la habría aceptado) de no ser porque ella retrocedió de inmediato.

-Perdóneme, pero no tengo la menor intención de bailar -le dijo a Sir William, algo incómoda- Le ruego que no suponga que he venido en esta dirección con intención de buscar pareja.

El señor Darcy, con gran dignidad y corrección, pidió que se le concediera el honor de su mano; pero fue inútil. Elizabeth se mantuvo firme en su negativa, y tampoco bastaron para convencerla los esfuerzos de Sir William.

-Baila usted tan bien, señorita Elizabeth, que es una crueldad negarme el placer de verla; y si bien a este caballero no le gusta en general esta diversión, no pondrá ningún inconveniente, estoy seguro, a complacernos por espacio de media hora.

-El señor Darcy es un dechado de cortesía- dijo Elizabeth sonriendo.

Sí, ironía. Toda la que Jane Austen es capaz de imaginar -y es una maestra- escapa por boca de Elizabeth. ¿Decía antes que Elizabeth destacaba por su inteligencia? Sí, y por su personalidad: decidida, irónica, orgullosa. De hecho es muy posible que sea el primer personaje femenino que enamora a un hombre en una obra literaria, no gracias a su belleza, sino a su inteligencia.

Antes de tener esta breve conversación con Elizabeth, esto era lo que Darcy opinaba de ella:

(Capítulo 3)

-Exactamente detrás de ti-(le decía a Darcy su amigo Bingley)- está sentada una de las hermanas de Jane, que es también muy hermosa, y me atrevería a decir que muy simpática. Déjame que le diga a Jane que os presente.

-¿A quién te refieres?-volviéndose, el señor Darcy contempló por un momento a Elizabeth, hasta que, al tropezar con su mirada, apartó la vista y dijo con frialdad- No me parece mal, pero no es lo bastante guapa para tentarme.

Y justo unos momentos después del encontronazo anterior (cuando Elizabeth le rechaza con tanta ironía), la reacción de Darcy es: (hablando con la Srta Bingley):

(Capítulo 6)

– … me ocupaba de cosas mucho más agradables. He estado meditando sobre el gran placer que pueden proporcionar unos ojos hermosos en el rostro de una mujer bonita.

La señorita Bingley alzó la vista, rogándole que le dijera qué dama le había inspirado tales reflexiones.

-La señorita Elizabeth Bennet.

Más aún llama su atención, cuando pasan unos días en la misma casa. Elizabeth tiene opiniones propias respecto a cualquier tema y -lo que es más sorprendente- las hace públicas (con educación y respeto) en cualquier ocasión. Incluso si contravienen a personas de rango o clase social superior. Hasta el extremo de tomarles el pelo (cosa inimaginable para otras mujeres, como la Srta. Bingley)

(Capítulo 11: después de que Darcy dice que se va a quedar sentado para contemplar a Elizabeth y a la Srta. Bingley mientras ellas dan un paseo.)

-¡Qué vergüenza, señor Darcy! -exclamó la Srta. Bingley- Nunca he escuchado nada tan abominable ¿Cómo le castigaremos por semejantes palabras?

-Nada más fácil -dijo Elizabeth- Tómele el pelo, ríase de él. Puesto que son amigos íntimos, debe usted saber cómo se hace.

-Le aseguro que no lo sé. Nuestra intimidad no me ha enseñado eso. (…) En cuanto a reírnos, será mejor no ponernos en evidencia tratando de hacerlo sin éxito. El señor Darcy podría felicitarse por ello.

-¡No reírse del Señor Darcy! -exclamó Elizabeth- Privilegio sin duda poco frecuente y espero que siga siéndolo, porque consederaría una gran pérdida tener muchos conocidos que lo reclamaran. Me encanta reír.

(…)

-Siempre me he esforzado -dijo Darcy- por evitar las debilidades que a menudo exponen al ridículo a una persona inteligente.

-Como la vanidad y el orgullo- añadió Elizabeth.

-Sí, la vanidad sin duda es un defecto. Pero el orgullo… si realmente existe inteligencia, el orgullo estará siempre bajo control.

Elizabeth se volvió para esconder una sonrisa.

Además, el pesonaje manifiesta signos de independencia frente a la sociedad y a sus padres, negándose a algo tan habitual en aquella época como aceptar una oferta de matrimonio de alguien que está en una buena posición social (el viscoso señor Collins):

(Capítulo 19)

-Va usted demasiado deprisa, señor mío- exclamó Elizabeth- Olvida que no le he respondido aún. Permítame hacerlo sin mayor dilación. Acepte mi agradecimiento por el cumplido que me hace. me doy cuenta del honor que supone su ofrecimiento, pero me es imposible aceptarlo.

-Ya había llegado a mi conocimiento- replicó el señor Collins, con un ceremonioso ademán- que es habitual entre las jóvenes rechazar la petición del hombre al que, en secreto, se proponen aceptar; y a veces la negativa se repite una segunda y una tercera vez. En consecuencia, no me siento en absoluto desalentado por lo que acaba usted de decirme, y espero llevarla al altar en poco tiempo.

-Le aseguó señor mío- dijo Elizabeth- que su esperanza está desprovista de todo fundamento. Créame si le digo que no soy una de esas jóvenes (si es que existen) que tienen el atrevimiento de poner en peligro su felicidad por darse el gusto de recibir una segunda declaración. Mi negativa es totalmente sincera.

Elizabeth se enfrenta a las convenciones sociales de la época, lo hace con elegancia y con decisión, muestra su inteligencia y su opinión -es cabezota algunas veces- sea cual sea el escenario y los acompañantes. Por eso, me hace gracia que críticos actuales, como el muy encumbrado Harold Bloom alaben que Jane Austen “no sea feminista“, y que se limite a describir las situaciones, en lugar de “hacer un libelo” en pro de la igualdad de la mujer, como “las feministas actuales…” (Cómo leer y por qué, Anagrama).

Para ser tan inteligente en algunos aspectos, el señor Bloom parece singularmente obtuso para otros. Cada época tiene sus propias reivindicaciones y sus formas de expresarse… Cuando Orgullo y Prejuicio fue escrito, faltaba más de medio siglo para que se publicara la primera Reivindicación de los derechos de la mujer, y siglo y medio para que se empezara a pedir el voto femenino.

Sin duda hubiera quedado terriblemente fuera de lugar que, por ejemplo, a Elizabeth Bennet le diera por prender fuego a su corsé para manifestar su opinión sobre el matrimonio concertado.

Elizabeth protesta -y, por boca de ella, Jane Austen- como puede hacerlo; no olvidemos que, además, se supone que pretende que le publiquen el libro. Y, aún así, todo el carácter de Elizabeth, todo lo que le va ocurriendo, es una calmada protesta. Y las hay más directas: desde el comienzo de la novela se habla de que la hacienda donde viven los Bennet -la familia protagonista- está “vinculada” a un descendiente masculino; es decir, sólo un hombre puede heredarla (era muy común en aquella época).

Los Bennet han tenido cinco hijas… por eso, la sra Bennet llega a decir:

(Capítulo 23)

– (…) ¿cómo cabe en la conciencia de nadie vincular una propiedad, arrebatándosela a una de sus propias hijas? No me cabe en la cabeza.

Y, más adelante, la poderosa y arrogante Lady Catherine De Bourgh:

(Capítulo 29)

-(…) En general, no veo motivo alguno para vincular propiedades prescindiendo de la línea femenina. En la familia De Bourgh nunca se ha creído necesario.

Si eso no es una protesta, baje Jane y lo vea.

septiembre 13, 2008 at 2:44 pm 5 comentarios

Críticas, videos y el primer capítulo de Lost in Austen

Críticas
Telegraph
The Guardian
The Times
The Independent

El primer capítulo ya se puede ver en youtube:
Parte 1/Parte 2/Parte 3/Parte 4/Parte 5

Más videos:

Sobre el personaje de Amanda Price
Sobre el personaje de Darcy
Detrás de la escena

septiembre 7, 2008 at 9:58 pm Deja un comentario

Fechas de Estreno de Conociendo a Jane Austen

The Jane Austen Book Club, traducido aquí como “Conociendo a Jane Austen” en vez de por la traducción literal “El Club de Lectura de Jane Austen” (porque ya sabemos que la lectura no debe estar de moda…) se estrena en España el 8 de Febrero. El estreno en Argentina, según la ficha de IMDB, es el 14 de Febrero.

Sitio Oficial

Cualquier capítulo de “Sexo en Nueva York” tiene más puntos de conexión con Jane Austen que “Conociendo a Jane Austen”.
Crítica en Español de la película
En Rotten Tomatoes la película aprueba para el 65% de los críticos

Lo que más me emociona de la película es Hugh Dancy, lo cual no es ningún mérito porque Dancy me emociona con sólo abrir la boca, me gusta su voz (y eso que me parece normalita, no es ni de lejos la voz de Matthew MacFadyen…)

enero 28, 2008 at 5:29 pm 1 comentario

Entrevista a Joe Wright (EL MUNDO, Expiación, 2007)

“Cuanto más tiempo paso en América más marcianos me parecen los estadounidenses”

IRENE HDEZ. VELASCO/ VENECIA

Joe Wright es una especie de niño prodigio. Con tan sólo 35 años y únicamente dos largometrajes en su haber, este británico tiene a Hollywood rendido a sus pies. Su primera película, ‘Orgullo y prejuicio’ –basada en el libro del mismo título de Jane Austen–, tuvo cuatro nominaciones a los Oscars.

Y ‘Expiación’, su segundo filme (adaptación de la aclamada novela de Ian McEwan), va camino de superarla. La cinta, que abrió la pasada edición del festival de Venecia, convirtiendo a Wright en el cineasta más joven en disfrutar de ese honor, esta nominada para siete Globos de Oro, incluido el de mejor director. De hecho, ‘Expiación’ es la película que este año aspira a más Globos de Oro, unos premios considerados como la antesala de los Oscar y que se fallarán el próximo domingo 13. Y pensar que, cuando era niño, los profesores de Joe Wright pensaban que el chico era medio tonto…

PREGUNTA.– Primero Orgullo y prejuicio y ahora Expiación. ¿Por qué le gustan tanto el pasado?

RESPUESTA.– Porque creo que el pasado es determinante para entender el presente.

P.– ¿Qué le impulsó a dedicarse al cine?

R.– Mis padres tenían un teatro de marionetas y siempre me he sentido fascinado por el arte dramático. Era muy pequeño cuando fui al cine por primera vez, y para mí fue una completa revelación. Yo soy disléxico, así que de niño no podía leer ni escribir y las historias me las contaban a través de dibujos. Cuando descubrí el cine, entendí que era mi lenguaje, mi medio. Yo pienso con imágenes.

P.– ¿Le ha marcado mucho ser disléxico?

R.– Sí. No fue hasta los 19 años, cuando estaba en la escuela de Artes, que me diagnosticaron que era disléxico. Hasta entonces los profesores me consideraban tonto o vago. De hecho, aparqué los estudios muy pronto, sin conseguir ningún título.

P.– ¿La dislexia ha sido para usted una especie de maldición?

R.– Bueno, en realidad la considero una bendición. Obviamente, hasta que no me diagnosticaron la enfermedad sufrí mucho, ya que me trataban como si fuera tonto. Fueron momento dramáticos, en los que sentía que tenía que demostrar que no era tonto. Yo sabía que no era estúpido, pero no entendía por qué no podía leer o escribir. Pero creo que, si se encauza de la manera adecuada, la dislexia puede ser un don, porque permite que el cerebro se desarrolle de otra manera. Aunque, por supuesto, es un mal que si no se trata adecuadamente también te puede destruir.

P.– ¿Y qué aprendió de las marionetas que manejaban sus padres?

R.– Cuando la gente veía los espectáculos de mis padres, muchos aseguraban que eran capaces de ver cómo a las marionetas les cambiaba la expresión. Las marionetas eran de madera, así que obviamente su expresión no cambiaba. Y el cine es algo parecido: es una ilusión que en parte consiste en que el público se involucre y proyecte sus propios sentimientos en los actores y en la historia. Es muy importante dejar siempre espacio a los sentimientos del espectador y que haya un diálogo emocional entre la película y los que la ven.

P.– Usted es británico pero trabaja en Estados Unidos. ¿Cómo es América vista por un inglés?

R.– Para mí Estados Unidos es el extranjero, un país muy lejano. Cuando más tiempo paso allí, más marcianos me parecen. Alguien dijo que Gran Bretaña y Estados Unidos son dos países divididos por la misma lengua, y creo que es bastante exacto. Pero me interesa el desafío que para mí supone trabajar en Estados Unidos.

P.– ¿Espera repetir con Expiación el éxito que tuvo en Estados Unidos Orgullo y prejuicio?

R.– No es algo que realmente me preocupe. Para ser sincero, haber inaugurado con Expiación el festival de Venecia es más importante para mí que tener éxito en Estados Unidos. Mis héroes son directores europeos: Fellini, Almodóvar, Bergman, Antonioni… Yo soy europeo, me siento muy europeo. Al no poder leer, mi cultura es toda cinematográfica. Y me gustan los directores que me han ayudado a aprender con sus películas, y creo apasionadamente que el cine tiene esa capacidad.

P.– ¿Es verdad que el público americano vio un final diferente de Orgullo y prejuicio que el que se vio en Europa?

R.– Sí, y es algo de lo que me arrepiento. No lo volveré a hacer nunca. De hecho, el final que se proyectó en Estado Unidos era el que originalmente figuraba en el guión, un final que en el guión funcionaba, pero decidí quitarlo porque me parecía excesivamente sentimental. Pero, por desgracia, los ejecutivos de la productora ya habían visto el otro final y perdí la batalla. Pero no me volverá a ocurrir. Eso espero al menos.


P.– En su segunda película vuelve a contar con Keira Knightley, que estuvo nominada al Oscar a la mejor actriz por su trabajo en Orgullo y prejuicio.

R.– Sí. En un principio pensé en Keira para interpretar el papel de la Briony mediana. Pero cuando la vi me di cuenta de que era perfecta para el papel de Cecilia. Nuestra relación durante el rodaje ha sido maravillosa. El cine es lo que nos interesa, a lo que nos dedicamos en cuerpo y alma, y ambos queremos dar lo mejor de nosotros mismos. A James McAvoy le tenía echado el ojo desde hace mucho, mucho tiempo, desde que hace siete años le vi actuando en un teatro de Londres. No tiene nada de ego, y eso es una cosa bastante rara entre los actores. De hecho, creo que uno de los motivos por los que prefiero trabajar más con mujeres que con hombres es porque ellas suelen colisionar menos con el director.

P.– ¿Y cómo va su ego?

R.– Bueno, estoy en constante lucha con él. Pero al menos soy consciente de que lo tengo, lo que ya es algo. Creo que el ego es contrario a la creatividad, así que trato de dejarlo de lado cuando hago películas.

enero 15, 2008 at 5:29 pm 1 comentario

Nuevo scan de Interfilms

Mil perdones por estar tan desaparecida ultimamente… Llego bastante tarde a casa y más de una hora de metro de vuelta mata a cualquiera xD

Vi la película y el guión me pareció bastante flojo, la mayoría de los personajes son esquemáticos y si Tom Lefroy tiene algún encanto es porque James McAvoy tiene carisma y es único con las miradas, porque como digo: ni el guión, ni los personajes son nada del otro mundo… Daré una opinión más detallada algún día, puede que cambie de opinión si la veo más veces. ¿Y de dónde venía lo de que Lefroy parecía un Darcy? Creo que el único que dijo que Lefroy tenía más de Wickham que de Darcy fue McAvoy, y no puedo más que darle la razón.

Elizzy me manda los scans de la revista Interfilms, donde sale un reportaje sobre Hathaway y La joven Jane Austen. Muchas Gracias!!. Puedes descargarlo aquí

Si fuiste a ver la película entre el 19 de Octubre y el 25, y aún conservan las entradas (tienen que ser dos) puedes participar en la promoción de Notrofilms hasta el 20 de Noviembre. Podrás ganar un libro de Austen: Orgullo & Prejuicio, Emma o Persuasión, de la editorial DeBolsillo..

noviembre 1, 2007 at 12:50 pm Deja un comentario

¿Quién dijo que Austen era cursi? Estreno.

Otro diario gratuito Metro dedica a La Joven Jane Austen una página: Descargar

Hoy es el día del estreno en España de La Joven Jane Austen. Guardar vuestras entradas de cine, porque podeís ganar un libro de Jane Austen gracias a Notrofilms .

Para todo el que me manda emails sobre el estreno en otros países de habla hispana: no tengo ninguna noticia sobre cuándo se va a estrenar, pero tranquil@s, supongo que se estrenará y cuando sepa la fecha la publicaré en el blog. Si alguien sabe algo, por favor, que me mande un email a prejuicio.wordpress@gmail.com.

octubre 19, 2007 at 2:32 pm Deja un comentario

La Joven Jane Austen en “Qué!” y “Que leer”

Qué! es un diario gratuito y hoy ha dedicado una de sus páginas a La Joven Jane Austen, con comentarios de Julian Jarrold, el director de la cinta.

Descargar aquí

Una imagen de la película La Joven Jane Austen junto con una pequeña sinopsis aparece como “FOTO DEL MES” este mes en Qué Leer. No tengo la revista, de todas maneras creo que eso es lo único que contiene respecto a la película o Austen, tan sólo es una fotografia promocional y no merece la pena comprarse la revista si sólo te interesa eso.

Respecto al otro preestreno el día 18 de La Joven Jane Austen, para socios de la FNAC, todas las entradas ya están agotadas.

octubre 17, 2007 at 8:21 pm Deja un comentario

Entradas antiguas


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